Padrinos: qué le toca a cada quien y cómo pedirlo
Qué se espera de cada padrino, cómo hacer la petición y cómo manejarlo cuando alguien no puede.
Por Luica Larios ·
La figura del padrino en México es a la vez un honor y un compromiso económico, y esa doble naturaleza es la que hace incómoda la petición. Aquí va cómo manejarlo de forma que nadie quede en mala posición.
Qué significa ser padrino
En la práctica, un padrino apadrina algo concreto: se hace cargo de una parte del evento. El pastel, el vestido, la música, las flores, la barra.
No es solo un título honorífico. Cuando le pides a alguien que sea padrino, le estás pidiendo que pague algo, y ambas partes lo saben aunque no se diga.
Por eso la regla más importante es esta: sé claro desde el principio sobre qué implica. La peor versión es que alguien acepte pensando que es simbólico y después se entere de que le toca cubrir el banquete.
Los padrinos más comunes
En bodas y XV años, los que más se usan:
- Pastel
- Vestido
- Música o DJ
- Fotografía y video
- Flores y decoración
- Barra o bebidas
- Anillos o arras, en bodas
- Recuerditos
- Salón
En eventos religiosos hay además padrinos ceremoniales: velación, lazo, cojines, biblia. Esos no siempre implican gasto y son más simbólicos.
Cómo pedirlo
En persona, siempre. Un mensaje de WhatsApp para pedir padrinazgo es la forma más rápida de que se sienta como una factura.
Di exactamente qué es. "Queremos que seas nuestra madrina de pastel" es mejor que "queremos que seas madrina", que obliga a la otra persona a preguntar de qué.
Deja salida. Esta es la parte que más se olvida y la que más importa:
"Nos encantaría que fueras padrino de música. Si en este momento no te acomoda, dilo con toda confianza y no pasa absolutamente nada."
Esa frase le da a la persona una forma digna de decir que no. Sin ella, mucha gente acepta por compromiso y después se estresa con un gasto que no tenía.
Da el rango. Si sabes aproximadamente cuánto cuesta, dilo. Nadie puede decidir si puede pagar algo cuando no sabe cuánto es.
Cuando alguien no puede
Va a pasar, y hay que tomarlo bien. Que alguien no pueda apadrinar no significa que no te quiera.
Dos salidas elegantes:
- Ofrecerle un padrinazgo ceremonial, sin costo, si el evento es religioso
- Simplemente invitarlo como invitado y no volver a mencionarlo
Lo que no se hace: insistir, o dejarlo caer después en una conversación. Eso convierte un no en un resentimiento.
Padrinos compartidos
Cada vez más común y muy buena idea: dos o tres personas apadrinan algo juntas.
Baja la carga individual, permite incluir a más gente en el papel de padrino, y a mucha gente le resulta más cómodo participar así. Si vas a hacerlo, define desde el principio cómo se divide, para que no quede en el aire.
Lo que le toca a quien organiza
También hay obligaciones del otro lado, y se olvidan seguido:
- Confirmar con tiempo. Si el padrino de pastel no sabe cuántas personas van, no puede encargarlo.
- Dar los datos completos. Dirección, hora de entrega, contacto del salón.
- No cambiar las reglas después. Si acordaron un pastel de cierto tamaño, no pedirle a la semana que sea el doble.
- Agradecer en el evento. Una mención pública a los padrinos cuesta treinta segundos y se recuerda mucho tiempo.
Un error frecuente
Repartir demasiados padrinazgos para bajar el costo del evento.
Cuando hay quince padrinos, el evento deja de sentirse tuyo y empieza a sentirse una cooperación. Y coordinar quince proveedores distintos, cada uno con su propio criterio, es más trabajo que contratarlos tú.
Unos cuantos padrinos bien elegidos funcionan mejor que muchos.
Escrito por Luica Larios
Creador de NoGPI. Escribe sobre organizar fiestas y lograr que la gente confirme.
Pon esto en práctica con tu propia invitación
Crear invitación GRATIS